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La enfermedad holandesa

El comentario de un alto funcionario del gobierno y ex ministro, Dante Rivas, increpando a los venezolanos que quieran comer comida importada, diciéndoles que usen sus “dólares”, me da pie para hablar sobre la enfermedad holandesa, el fenómeno que describe la crisis que vive Venezuela.

La enfermedad holandesa, bautizada con ese nombre en la década de los sesenta, se observó cuando los ingresos en divisas de los Países Bajos aumentaron considerablemente debido al descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural en la región de Slochteren, cerca del Mar del Norte. El florín, la moneda neerlandesa, se hizo tan fuerte en ese entonces que los holandeses comenzaron a importarlo todo en vez de proteger a la agricultura local, a la vez que diseñaban planes sociales que no eran sostenibles en el tiempo.

La enfermedad holandesa, analizada académicamente por primera vez en 1982 por los profesores Corden y Neary, sirve para explicar las paradójicas crisis de distintos países en diferentes siglos, que contando con breves bonanzas de ingresos no supieron que hacer con los recursos recibidos.

Desde hace muchos años se conoce la fórmula para vencer a la enfermedad holandesa: a) ahorrar parte de los excedentes, para usarlos en época de vacas flacas; b) desarrollo de una política monetaria conservadora, evitando la sobrevalorización de la moneda, de modo que los exportadores no tradicionales del país (en nuestro caso, no petroleros) no pierdan competitividad en sus mercados naturales.

Hay diversos ejemplos de creación de exitosos fondos de estabilización macroeconómicos, incluyendo los casos de Noruega, Alaska, Kuwait e incluso Rusia pareciera tener algún colchón para enfrentar la crisis de bajos precios. En Latinoamérica, Chile tiene mucho que enseñarnos en esta materia, apartando durante años excedentes de ingresos de ventas de cobre, su mineral más importante. El manejo de los excedentes del cobre ha permitido que los distintos gobiernos chilenos cuenten con presupuestos parejos año a año, sin mayores sobresaltos. A nosotros nos agarra la gripe sin pañuelo, limpios, dando pena en Rusia y China pidiendo plata prestada como si fuéramos mendigos, sin tener nada que ofrecer a cambio.

Este año que recién comienza los venezolanos tenemos una oportunidad dorada de cambiar el rumbo desastroso que lleva Venezuela. No podemos dejarla pasar.

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Fuente: Últimas Noticias

Enero 2015