Artículos

Julio Borges: ¡Haz tu cola, Nicolás!

En vez de andar anunciando tarjetas de racionamiento, Nicolás y Cilia deberían tener la valentía de desenchufarse y salir a hacer mercado, como lo hacen diariamente millones de familias venezolanas.

Si así lo hicieran, entenderían el drama que representa no conseguir leche, harina de maíz, aceite, café y papel toilette, por mencionar algunos de los “imposibles” de los hogares venezolanos. Y en el interior del país, la situación es todavía más dramática. 

Si Cilia o a quien le toque cocinar en Miraflores no estuvieran llenos de privilegios, tendrían que decirle NO HAY a Nicolás cuando pida sus tres arepas de desayuno. Tampoco le podrían dar empanadas, y si pide un sánduche, le tendrían que explicar que lo racionan en las panaderías: ¡entérate, Nicolás!

Sé valiente, Nicolás, y una día pídele a Cilia una lista de lo que necesita la familia y trata de salir a comprarlo o pídele a ella que haga la prueba.

Si Miraflores fuera una familia típica venezolana, le darían solo dos cuadritos de papel toilette a los que necesiten ir al baño, porque no se consigue papel higiénico desde hace mucho tiempo.

Racionarían el café a los visitantes, porque no se consigue, y el poco que sirvan lo tendrían que tomar sin azúcar.

La tarjeta de racionamiento, sin importar los adornos ni las rifas que le pongan para disfrazarla, es el reconocimiento del fracaso de un modelo que no produce lo suficiente para sus ciudadanos. Los venezolanos merecemos más.

El modelo económico del Gobierno fracasó. Es increíble que el Gobierno gaste el dinero del pueblo en comprar maíz en México, caraotas en República Dominicana, arroz a los gringos y pollos a Jamaica, en lugar de producir comida venezolana, con marcas venezolanas y empleo venezolano.

No somos un país independiente si lo que comemos se produce fuera y si, en lugar de usar ese dinero en salud, educación o seguridad, se tiene que gastar en comprar comida a otros países.

Demasiadas contradicciones que te afectan.