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Dos mitades no hacen un país

El jueves 10 de abril, Venezuela pudo ver un encuentro en cadena nacional entre el Gobierno y la Unidad Democrática. En un país normal, el diálogo es algo normal. Sin embargo, en una Venezuela fracturada es todo un acontecimiento, no solo nacional, sino internacional.

Es increíble que, para lograrlo, el propio Papa haya mandado una carta, haya tenido que estar no solo el Nuncio, sino también los cancilleres de Colombia, Brasil y Ecuador.

¿Por qué han pasado tantos años, tantas muertes, tanta violación a los derechos humanos, tanta corrupción, tanta inflación y escasez sin tener un espacio para poder hablar del país?

Ojalá exista la sabiduría para entender la oportunidad histórica que este encuentro plantea; en una línea: dejar el odio y la fractura de un lado. Buscar lo que nos une y no lo que nos separa. Hacer que toda Venezuela reme hacia un mismo lugar. Hacer de los derechos humanos, la justicia y el progreso de nuestro pueblo, una bandera unánime.

Yo estoy seguro de que ese es el deseo de una abrumadora mayoría de los venezolanos. Ya no se trata de un problema entre el Gobierno y la oposición, se trata de 7 de cada 10 venezolanos que piensan que nuestro país va por mal camino. Esto debe cambiar radicalmente.

Pero las responsabilidades no son iguales. El Gobierno tiene la mayor tajada de responsabilidad: tiene todo el poder, todo el dinero, todos los medios, todas las instituciones, todos los tribunales.

Por ello, es el Gobierno el que tiene la responsabilidad de dar pasos claros para rectificar y convertir el encuentro de diálogo con la Unidad Democrática en soluciones claras a los problemas de los venezolanos.

Reitero que como primer punto, el Gobierno debe liberar a todos los presos políticos y exiliados, incluyendo a Iván Simonovis, Leopoldo López, los alcaldes de San Diego, Enzo Scarano, y San Cristóbal, Daniel Ceballos, así como a los estudiantes.

De igual forma, se propone una Ley de Amnistía General que todos los venezolanos esperan como signo de rectificación y como señal de construcción de la paz.

En segundo lugar se exige una Comisión de la Verdad independiente. Con participación de ONG nacionales e internacionales, con las universidades, la Academia y observación de las Naciones Unidas.

Como tercer punto, la Unidad Democrática considera indispensable que se produzca un compromiso para una renovación equilibrada de los Poderes Públicos. Es obligatorio contar con un nuevo CNE, una nueva Contraloría, Fiscalía, Defensoría del Pueblo y un nuevo TSJ.

Como cuarto punto proponemos la desmovilización y desarme de los grupos paramilitares -mal denominados colectivos-, que debe ser con verificación internacional. Como lo han hecho muchos países.

La protesta y el diálogo se complementan, la lucha de calle es fuerza para el diálogo y en Primero Justicia hemos abierto todos los caminos para lograr el cambio democrático en Venezuela. 

Vamos a seguir en la calle, vamos a seguir diciendo la verdad para desenmascarar las mentiras del Gobierno y vamos a agotar todos los medios legales y constitucionales para alcanzar la libertad para Venezuela.

Yo invito a todos los venezolanos a apoyar la agenda de la Unidad con movilizaciones, firmas, presión pública, así como un control y seguimiento a las propuestas que desde la Unidad hemos realizado al Gobierno.

Como dije en el encuentro en Miraflores: dos mitades no hacen un país. Dos Venezuelas rotas no hacen una patria.

Solo Venezuela unida logrará superar y vencer todos sus problemas.